lunes, 13 de junio de 2011

"BRITISH MUSEUM: GUIA PARA ALCARREÑOS"


El British es parada obligada, porque es uno de los museos más importantes del mundo, pero sobre todo porque es gratis. Es además la mejor y más grande definición del termino expolio a escala mundial.

A mi la fachada se me antojo más bien vulgar, nada acorde con lo que su prestigio aconseja, más teniendo en cuenta que unos días antes había visitado el museo de ciencias naturales, cuyo extraordinario edificio por si solo justifica la visita. Con todo, mis diez fotos de rigor, antes de adentrarme en busca de mis tres objetivos principales, a saber: los restos del friso del partenón, la piedra roseta, y la colección de momias.

La entrada estaba poca concurrida, así como las primeras salas. Un día laboral, aún no entrado Junio, unas condiciones óptimas para la visita.

Y ahora, aquí suelto la blasfemia de la semana: el British es un museo bastante cansino, la verdad. En las primeras diez vitrinas uno se detiene a admirar los objetos de incalculable valor y a traducir sus descripciones (para lo que recurrí a los servicios desinteresados de la interprete que tiene a bien acompañarme). A partir de la décimosexta vitrina, uno deja de traducir y se limita a admirar. Es a partir de la vigésimotercera, cuando el ejercicio se reduce y ya no se admira, se mira, ya cada vez más de reojo. A la trigésimocuarta vitrina a uno se le nuble la vista, que ya solo responde a las piedras que midan más de dos metros o en su defecto al escote de alguna turista sueca.

Mientras a la interprete le quedan arrestos para contemplar no se que vidriera que vayase usted a saber que restos arqueológicos importantísimos albergaba, yo me dedico a esquivar, con notable habilidad, todo tipo de expositorios, hasta que en mitad de la larga sala, me topo con la piedra roseta.

Armado con la cámara realizo los ajustes pertinente, el flash automático, zoom, enfoque óptimo... antes de poder realizar el primer disparo, a través del objetivo, observo horrorizado como la interprete, se abalanza sobre la piedra roseta para sobarla a dos manos. No se como logré, que la cámara no golpease el suelo, cuando me lancé a separar sus brazos de la histórica pieza, al grito de "que haces chalada" y ante la estupefacción de visitantes y miembros de seguridad.


Notas para Alcarreños.

1. Al visitar el British, asegurate de entrar por la puerta principal, nunca por la de servicio. Esta más concurrida, pero su fachada es una maravilla.



2. Si tienes intención de visitar la piedra roseta, asegurate de que es la auténtica. La reconocerás porque esta rodeada de decenas de gente sacando fotos, y tras cuatro capas de cristal irrompible, si te acercas demasiado saltará la alarma con tu aliento. La otra, en una sala secundaria, es una copia en relieve, bajo el cartel "touch it".

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